miércoles, 25 de noviembre de 2020

YO VÍ JUGAR A MARADONA EN MÁLAGA

           


Málaga, 25 de Noviembre de 2020


EL PELUSA HA MUERTO

¡¡  VIVA EL FÚTBOL  !!






Era Octubre de 1982, fué el verano del Mundial de España-82, Maradona había fichado por el FC Barcelona antes del arranque liguero donde llegó con un acuerdo con el Boca Juniors por 1.200 millones de pesetas, formalizando el traspaso récord de la época. Aquella caja de muertos paseandose por fondo en La Rosaleda y la presencia del hondureño Costly, fichado por el Málaga trás el Mundial fueron el preludio de la gran fiesta. Comenzaba la única visita del pelusa a Málaga.

Maradona jugó una vez en La Rosaleda, como alguna vez cualquiera de los grandes de la historia. Fue el 17 de octubre de 1982, con el estadio reformado con motivo del reciente Mundial de España, del que la casa blanquiazul fue sede. Las gradas estaban a reventar. Si ya de por sí el Barcelona era un gran reclamo, la presencia del argentino (que aún no era la leyenda que fue después) multiplicaba la euforia colectiva.

No se achicó el Club Deportivo Málaga a pesar de que terminó siendo goleado y conociendo las infinitas virtudes de El Pelusa. El equipo entrenado por Antonio Benítez salió con Fernando Peralta, Popo, Regenhardt, Nacho, Costly, Antonio Hierro, Muñoz Pérez, Juan Carlos (Pérez Frías, el jefe actual de los servicios médicos), Martín, Fernando Rodríguez y Toto. En la segunda mitad jugaron Canillas y José Hurtado.

Los culés, con Udo Lattek como técnico, jugaron con Artola, Gerardo, Alexanko, Migueli, Julio Alberto, Víctor Muñoz, Schuster, Perico Alonso, Marcos AlonsoMaradona y el Lobo Carrasco. El malagueño Esteban Vigo entró en la recta final y también participó Tente Sánchez. Es curioso que en las filas culés militaran entonces dos hombres que han entrenado al Málaga (Schuster y Marcos Alonso) y uno a su filial (Lobo Carrasco). Alexanko adelantó al Barça en el 38’, el Málaga empató en el 63’ por mediación de Fernando Rodríguez, pero luego llegó un gol de Canillas en propia meta (72’) y los tantos de Carrasco (81’) y el propio Maradona (83’).

El autor del gol de aquel partido Fernando Rodríguez, hoy en el recuerdo de aquella cita después de conocerse el fallecimiento de Diego Armando Maradona: “Sí, marqué yo, el empate en un balón suelto en el área, pero perdimos 1-4. Fue un partido emocionante, más igualado de lo que pueda parecer. El partido era parejo, pero quisimos ganar el partido y al contraataque nos hicieron un destrozo”.








Recuerda una foto icónica para el malaguismo en la que tanto Fernando Rodríguez como Regenhardt se hicieron una foto con Maradona en el césped, con el graderío a reventar. “Tuve la suerte de hacerme esa foto con Regenhardt y él, estuvimos charlando. Yo lo conocía de antes, habíamos tenido contacto en Argentino, éramos de la misma quinta, yo meses mayor que él. Recuerdo un Racing-Argentinos Juniors, tendríamos unos 18 años o menos. Gabi Calderón era compañero mío. Quedamos 2-2 y le recuerdo una jugada por la banda izquierda en la que parecía que se iba el balón y no sé cómo llegó y cómo le pegó que centró y uno de su equipo marcó. Después me lo encontré alguna vez más con Cysterpiller (amigo y agente de Maradona). No teníamos un gran confianza y tampoco era entonces lo que llegó a ser. Cuando se fue al Nápoles le perdí el contacto. Era un fuera de serie en todos los sentidos”.

Volviendo a aquel partido de La Bombonera española, recuerda Fernando que en aquella época era mucho más numerosa y ruidosa la presencia de aficionados malagueños tanto del Madrid como del Barcelona, pero había un algo especial en el ambiente (“Mire la foto con él y Rege, lo que se veía detrás”): “Diego era la sensación, el fichaje estrella de la Liga, como pudo ser el de Cruyff en su momento. Se escucharon las celebraciones de los goles del Barcelona en la grada, bastantes grititos, pero no tanto como el mío”.

“Era un fútbol duro y capaz vez más rápido. Le tirabas patadas y no caía, una habilidad tremenda para aguantar las embestidas y habilidoso para tirarse cuando le convenía. No fuimos a por él especialmente ese día, no tengo ese recuerdo. El que más pegaba entonces era Antonio Hierro. En ese partido la guerra fue Lobo Carrasco con Popo, ahí sí que se dieron los dos”, rememoró Fernando. Popo y Marcos Alonso fueron expulsados a los 24 minutos.

“Era un fuera de serie, desequilibrante cien por cien. Hizo campeón a un equipo como el Nápoles, que yo lo comparo con un Betis aunque también tuviera a CarecaTonino Cerezo y tal. Campeón de Italia y de la UEFA… Para mí es el mejor de la historia. A Di Stéfano no lo vi y Pelé jugaba a diez por hora. Diego pilló la transición del fútbol, la agresividad… Messi es el mejor futbolista actual con diferencia. En Argentina Maradona es un dios porque ha conseguido lo que no ha logrado Messi. No ha ganado nada con Argentina y Maradona fue campeón en México y fue decisivo para llegar a la final contra Alemania”, resumió el argentino afincado en Málaga, un testimonio que no hace más que engrandecer la figura de La Mano de Dios.


El fallecimiento de Diego Armando Maradona ha puesto el mundo patas arriba, pero también ha servido para abrir cajas y cajas de recuerdos. Con Málaga y su provincia le unen algunos nexos. Está aquel partido en La Rosaleda de 1982. También su paso por el hotel de las estrellas en aquellos años en un Torremolinos todavía no decadente. Hubo más anécdotas, como la vez que en Estepona acabó prendado de uno de los miembros de Andy y Lucas. Porque para eso también hay que ser un genio.


El hotel Meliá Costa del Sol, en Torremolinos, fue en su día cuartel general de estrellas de todo tipo, incluidas las deportivas, cuando tocaba visita a Málaga. Cuando Maradona llegó al aeropuerto de Málaga a mediados de octubre del 82 le pusieron dos policías y un guardia civil como escolta. Como si le hubiese hecho falta. Mientras su entrenador Udo Lattek no sabía cual de los mil incendios que tenía en el vestuario atacar, el pelusa –que esa misma semana había dado una entrevista en su país que no gustó en el Barcelona– llegó a la Costa del Sol con su representante, su padre, dos amigos y algún familiar más. Se hizo fotos con casi todos los que se le pidieron a la distancia que deja un séquito como el que él llevaba. Al día siguiente marcó el Málaga el último gol del 1-4 de los blaugrana al Málaga.


En 2006, Maradona acudió a Estepona a organizar el famoso torneo alevín de Fútbol-7, que comenzaba a salir de Brunete. Todo ligado a PRISA y, sobre todo, a José Ramón de la Morena, que entre otras cosas tuvo al astro argentino como protagonista en El Larguero, líder absoluto de las noches radiofónicas entonces y que congregó a unas 2.000 personas. Allí coincidió con Manolo Quijano (de los Café Quijano) y Lucas, del dúo Andy y Lucas. El gaditano se metió a El Pelusa en el bolsillo y tiró de guitarra y poca vergüenza. Resulta, además, que las hijas del Diego eran fans de la pareja gaditana. 


            




"Che, sos Sebastián Viverti, la leyenda del Málaga" Palabras de Maradona cuando los presentaron en Buenos Aires

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