Pasará a la historia el XXXVI Trofeo Costa del Sol por la espantada del Fulham tras finalizar el encuentro 2-2 con un penalti a favor del Málaga CF casi sobre el tiempo que los ingleses protestaron de manera vehemente. Se marcharon y la copa se quedó en casa un agosto más. Eso sí, será recordado este día, no por el dichoso eclipse, sino por el comportamiento infantil e insólito de un club que pasa por ser el decano londinense. Vaya con la mano de Arbeloa y vaya con el famoso fair play del fútbol inglés.
A una semana del estreno en Primera División, Funes dejó que se viera algo parecido a lo que debe ser el once ante el Atlético de Madrid, condicionado por las lesiones y la falta de algunos fichajes que aún están por llegar. Un 4-4-2 roto a los 12 minutos, cuando Adrián Niño tuvo que dejar su sitio a Rafa Rodríguez.
El Fulham no era quizás el rival con más pedigrí para todo un Costa del Sol, pero sí un gran sparring para medir fuerzas con la competición asomando. Los de Arbeloa buscaron castigar a los blanquiazules por los costados y así acabó llegando el 0-1.
Castagne, muy activo toda la primera mitad, sirvió un perfecto centro desde el flanco derecho que no desperdició entrando en el segundo palo Sessegnon, que definió con mucha autoridad a Alfonso Herrero.
El zarandeo sacó lo mejor del Málaga. Conectaron Dani Lorenzo, Larrubia y Chupete. Para qué más. El marbellí sacó el tiralíneas para la carrera del Mago de La Luz. El malagueño retó a Sessegnon. Amagó con irse por fuera pero tiró hacia dentro y buscó a Chupe. El 9 remató de primeras y se la coló por debajo de las piernas a Leno.
El Fulham anduvo cerca de emular su primer tanto pero intercambiando los papeles. Castagne, con todo a favor, la envió desviada. El Málaga fue capaz de controlar algo más el juego desde la posesión y la paciencia hasta alcanzar el descanso.
Volvió mandando el Málaga, con Chupe poniendo a prueba nuevamente a Leno. Y sin embargo fue el Fulham quien golpeó de nuevo. Castagne, posiblemente el mejor de los ingleses, se coló en el área y asistió a Iwobi, que le ganó la espalda a Puga.
Pasada la hora de partido y con el Málaga bastante cansado, Funes relevó a Einar Galilea y Salinas (muy motivado) para dar entrada a Álex Pastor -que se llevó una merecida ovación de su público- y Rafita. Arbeloa también cambió el once casi por completo en dos sentadas y el de Loja en el 77’ introdujo al resto de convocados.
Con piernas nuevas, el Málaga logró despertar un poco del letargo a La Rosaleda con una contra que finalizó Haitam de fuerte disparo. No se quedó atrás el Fulham, que en su enésima contra estrelló un balón al palo en un intento de Muñiz.
Parecía todo destinado a la derrota hasta que un centro de Rafita dio en la mano de Bassey y el colegiado señaló los once metros. Eneko Jauregi ejecutó con solvencia y firmó el 2-2 para sujetar el Trofeo Costa del Sol, al menos, hasta la tanda de penaltis.
Arbeloa quiso dar la nota y se marchó expulsado por roja directa tras irse a protestar al trío arbitral. Ahí se ensució todo, con el capitán Bassey pidiendo a su equipo que se marcharan del campo. Los futbolistas del Fulham se fueron a despedirse de sus aficionados y poco a poco cogieron el camino del túnel.
La Rosaleda estaba ya en modo cachondeo. Gritos irónicos de “¡Campeones, campeones!”, Eneko yéndose a la portería de gol a lanzar un penalti fake celebrado por los malaguistas… “¿Dónde está Arbeloa, Arbeloa dónde está?”, como traca final mientras la plantilla y Fondo Sur 1904 despedían a Dani Sánchez, que recibió el cariño de todo el estadio.




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